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Las
consecuencias de los atentados, y el presupuesto del miedo
El mundo se cimbró
con los acontecimientos que enlutaron hace unos días a los
Estados Unidos de Norteamérica y a todo el mundo libre; el
terrorismo como expresión de incapacidad para transformar
esquemas de relación por vías pacíficas o legales es tan
antiguo como la humanidad misma.
Sin embargo los efectos de éste
en un planeta "globalizado" como el actual, no sólo nos
permite presenciar el acto terrorista "en vivo" por
televisión sino que nos impacta de inmediato de diferentes
maneras.
¿Quién pensaría hace treinta
años en que sucesos lamentables como los del 11 de septiembre
pasado en Nueva York y Washington provocarían, a más de tres mil
kilómetros de distancia, el cierre de sucursales bancarias en la
ciudad de México?, esto último por decir lo menos. Aparentemente
no habría relación de una situación con otra.
La palabra
"Terrorismo" fue utilizada por primera vez en la
Conferencia de Bruselas para la unificación de Derecho Penal en
1931 y desde entonces se ha generalizado para denominar a la
violencia criminal indiscriminada y con graves consecuencias,
llevada a cabo por organizaciones e individuos armados.
Las consecuencias del terrorismo
y sus enseñanzas nos resultan mas familiares que en el pasado,
los cambios de escenarios producto de los atentados recientes han
llevado al país más poderoso del mundo a revisar sus esquemas de
seguridad que evidentemente fallaron la semana pasada de ahí que,
en cascada, la seguridad nacional, la aeroportuaria, los
procedimientos migratorios entre otros fueron ajustados durante la
emergencia y seguirán siendo revisados para reducir la
probabilidad de "entrada de riesgos" que afecten la
seguridad de la Unión Americana.
Lo anterior sin duda debe ser
motivo de reflexión para los profesionales y responsables de la
seguridad de nuestro territorio y en particular para los
Directivos y encargados de la protección de instalaciones, bienes
y personas en los diferentes sectores de la economía nacional.,
el entorno es distinto y al igual que en otras latitudes los
dispositivos de seguridad deberán adaptarse a la nueva realidad,
trabajando en "tiempos de paz" para no generar un estado
de crisis que regularmente trae consigo pérdidas cuantiosas que,
de prevenirse, regularmente son menores a las que produce el verse
sorprendido y reaccionar sin preparación ante un siniestro.
EL PRESUPUESTO DEL MIEDO
En México frecuentemente los presupuestos para la seguridad en la
empresas se ven afectados por recortes de los departamentos de
Finanzas sin embargo, cuando algo sucede, estos siempre liberan el
"presupuesto del miedo" y a toda prisa pretenden
solucionar lo que en su momento se subestimó o de plano pasó
desapercibido en la planeación de la protección de las
instalaciones y bienes institucionales.
Hace falta dinero para prevenir,
pero siempre sobrará para remediar, este es unos de los problemas
graves la seguridad. Si no, veamos la reacción del Congreso de
los Estados Unidos que en los últimos años han reducido sistemáticamente
el presupuesto de defensa de su país y que en crisis no sólo
autorizaron los veinte mil millones de dólares que el Presidente
Bush solicitó sino que le dieron ¡el doble!... ver para creer.
Finalmente, recordemos: el mundo
está cambiando y debemos prepararnos ante ello, no esperemos que
el destino nos alcance. |