bandeond.gif (7810 bytes)

SEGURIDAD CIUDADANA (UNIDADES ESPECIALES)

UNIDADES DE CABALLERÍA

Unidades de actuación a caballo, eficaz en grandes aglomeraciones, y muy apropiada para patrullar por lugares difícilmente accesibles a vehículos (cauces de los ríos, playas, parques, jardines, huertas, caminos de tierra, etc.)

Seguramente, de los diferentes órganos que estructuran el actual Cuerpo Nacional de Policía, la Unidad de Caballería es de los más antiguos. Estas Unidades tienen sus orígenes en la Real Orden de 1 de septiembre de 1825 por la que se creó un Regimiento de Caballería denominado Celadores Reales que servían para “evitar los robos y tropelías que en su caso se ejecutaran...”

 En esos años constaba de cuatro escuadrones, cada uno de ellos con cuatro compañías, y un total de unos 400 efectivos. Se trataba de un Cuerpo con misiones exclusivas de Policía, dependiendo a tal efecto de la Autoridad Civil.

Tras los diversos avatares históricos de los siglos XIX y XX, sufrió distintos cambios, disoluciones y reorganizaciones; a principios de 1940 nace la Agrupación de Escuadrones de Caballería del Cuerpo de Policía Armada y de Tráfico, y en la Transición Democrática pasó a llamarse Agrupación de Escuadrones de Caballería del Cuerpo de Policía Nacional; tras la unificación en 1986 de los dos cuerpos policiales estatales, quedó dentro del Cuerpo Nacional de Policía con la estructura actual, en el área de seguridad ciudadana, y adscrita a la Comisaría General de Seguridad Ciudadana (Servicio de Unidades Especiales, Sección de Caballería) y a las Jefaturas Superiores de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza.

Tienen la consideración de Unidades Especiales, estando dotadas de una gran movilidad y producen un efecto sobre las masas especialmente significativo en grandes alteraciones del Orden Público. Sus misiones son las de prevenir, mantener y restablecer, en su caso, la Seguridad Ciudadana; patrullaje en misiones de prevención y represión delincuencial., sobre todo de grandes espacios urbanos (jardines, parques y plazas) y en el extrarradio; intervenir en espectáculos públicos, concentraciones grandes de masas, manifestaciones o reuniones en lugares de tránsito público; intervención en misiones de vigilancia y protección de altas personalidades españolas y extranjeras; participación en la búsqueda de personas en zonas verdes, descampados, márgenes de los ríos, etc. y en general donde el el acceso es muy difícil a pie o con medios motorizados con ocasión de desastres o calamidades públicas.

Seguramente, para el profano pueda parecerle un arcaicismo el que un cuerpo de Policía moderno como es el Cuerpo Nacional de Policía, mantenga el alto coste económico de unas Unidades que en otro tiempo tuvieron un protagonismo mayor en la mayoría de las policías del mundo.

(Imagen de funcionarios del CNP a caballo en labores de vigilancia en la Playa de la Malvarrosa (Valencia))

Aunque pueda parecer que son hoy día un instrumento policial anquilosado y del pasado, no hay nada más lejos de la realidad.

La confianza que ejercen en el entorno urbano y entre los ciudadanos, una sola pareja de la policía montada no la puede ofrecer, hoy en día, nadie más que un grupo bastante numeroso de policías y de medios, por lo que la relación CALIDAD (prevención del delito y proximidad a los ciudadanos) con el PRECIO (coste) es bastante equitativa.

Aunque una de sus dos funciones originarias (la de reprimir grandes algaradas callejeras) que tenían estas unidades en un pasado, se haya ido desplazando por el de garantizar la paz pública, pero desde la otra función primitiva (la prevención), no les resta su indudable eficacia en tan trascendente labor policial, dentro de las grandes ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza y Valencia).

De forma general, sus misiones son las siguientes:

De forma específica, estos son los servicios que prestan las Unidades de Caballería:

Recientemente, es de destacar también la intervención de las Unidades de Caballería en importantes dispositivos de seguridad con motivo del semestre de la presidencia española de la Unión Europea. Se ha participado en los siguientes: Cumbres de Jefes de Estado en Barcelona y en Sevilla, Reuniones ministeriales en Santiago de Compostela, Murcia, Valencia, Oviedo, Cáceres, Toledo, Málaga, Aranda de Duero, etc.

Ni que decir tiene que además, en grandes espectáculos públicos, las Unidades de Caballería del Cuerpo Nacional de Policía, son un complemento insuperable para las Unidas de Intervención Policial (U.I.P.s), más conocidas como los antidisturbios o por su denominación anterior "la Reserva", en clara alusión a las Compañías de Reserva General del extinguido Cuerpo de Policía Nacional.

La misión de los hombres (y las todavía pocas mujeres), de las Unidades de Caballería en estos espectáculos públicos, comprende no sólo durante el transcurso de dichos acontecimientos, sino que se inicia mucho antes, siguiendo durante la duración del mismo y una vez terminado aquel.

Los inconvenientes que presentan los caballos, con sus deposiciones fisiológicas en las vías públicas, y las posibles lesiones por algún pisotón del animal, son ampliamente superados por el poder disuasorio que tienen frente a algaradas o desordenes públicos y por su indudable labor de persuasión frente a malhechores amigos de lo ajeno.

Estas Unidades dotan a sus jinetes de defensas de largas dimensiones, casco antidisturbios y otros medios policiales; y con todo ello, todavía hoy pueden y sirven para ser empleadas en circunstancias de excepción. En estas circunstancias las fuerzas de Policía a caballo, que en periodos de normalidad atienden su instrucción y la doma de los caballos con esmero, pueden poner en práctica su plena formación profesional y su espíritu de sacrificio, ofreciendo sus servicios a una sociedad desde el binomio jinete (policía)-caballo.

EL CURSO DE CABALLERÍA

Se realiza en la sede que la Unidad de Caballería de Madrid posee en la Casa de Campo. El curso se coordina conjuntamente con la División de Formación, la Comisaría General de Seguridad Ciudadana y la U.E.C. de Madrid.

Para poder acceder al Curso de especialización hay que someterse a una selección previa que consta de un examen de conocimientos, test psicotécnicos, pruebas físicas y una entrevista personal.

 La preparación es corta, en un mes, que es la duración del curso de capacitación, se muestra la parte teórica, dedicada a conocer las partes del equipo, la anatomía del caballo, etc..., y la práctica en donde se enseña a montar, manejo del caballo, etc...

 Hay que significar en este punto que ningún integrante del Curso sale a prestar servicio en la calle sin estar lo suficientemente preparado. Para que esto sea posible, una vez finalizado el Curso y destinados los participantes en él a las diferentes unidades, en éstas todavía dispondrán de un período de tiempo más o menos largo (dos o tres meses) para poder perfeccionar las enseñanzas recibidas antes de realizar su primer servicio en la calle.

Cada día la demanda es mayor, pero las plazas que se ofertan al año se cubren de inmediato. La demanda creciente es claramente un hecho positivo para las Unidades de Caballería, que en los últimos años han experimentado un notable descenso en la edad media de sus integrantes, pasando en los últimos años de 44 a 37, factor al que ha contribuido y no poco, la realización anual de Cursos de Especialización de Caballería.

DISTRIBUCIÓN  Y ESTRUCTURA DE LAS UNIDADES DE CABALLERÍA

Madrid, Sevilla, Barcelona, Valencia y Zaragoza, son las cinco Unidades de Caballería con las que cuenta el Estado español. Madrid con 3 grupos operativos y Sevilla con dos son las ciudades que tienen un mayor número de efectivos. Esta distribución obedece a razones geográficas, aunque queda pendiente una Unidad de Caballería ubicada en la zona noroeste que cubra las necesidades de ese sector del país.

Madrid dispone de tres Grupos Operativos, Sevilla tiene dos y Barcelona, Valencia y Zaragoza uno.

Cada Grupo Operativo está compuesto a su vez por dos Subgrupos y estos por dos equipos.

Las Unidades disponen también de un Subgrupo de Apoyo encargado de las tareas de oficina, cuadra, herrajes, mantenimiento y guarnicionería.

En conjunto las Unidades de Caballería en España están dotadas de: 343 funcionarios de la Escala Ejecutiva, Subinspección y Básica; 232 caballos; 25 camiones de 6 caballos cada uno, y con capacidad para desplazamiento simultáneo de 150 caballos; así como los equipos de monta y protecciones antidisturbios, sistema de comunicación, armamento, uniformidad de época, gala, etc...

ADQUISICIÓN DE SU MATERIA PRIMA

Todos los años la Comisaría General de Seguridad Ciudadana compra caballos para las 5 Unidades y se reparten de acuerdo a las necesidades de cada una. Para ello se constituye una Comisión de compra integrada por el Jefe de la Sección de Caballería de la C.G.S.C., el Jefe de los Servicios Veterinarios del C.N.P., un funcionario de la Escala Ejecutiva de alguna de las Unidades y dos funcionarios más de la escala básica con conocimientos contrastados en la materia. 

Una vez formada la Comisión, se visitan diferentes ganaderías donde se selecciona el ganado más adecuado atendiendo a las prescripciones técnicas marcadas, así como a la funcionalidad, versatilidad y otros conceptos que hagan de los caballos elegidos los idóneos para el trabajo para el cual se les va a utilizar. La manera como se ubica el tiempo de adquisición es bautizándolos con la misma letra al inicio del nombre.

Los caballos al comprarse suelen tener 3 6 4 a edad en la que están en mejor disposición para aprender. La Unidad de Caballería no cría caballos, debido a que se carece de instalaciones apropiadas al efecto y a que se necesitaría un número de personas apropiadas del que no se dispone.

EL ADIESTRAMIENTO DE SU MATERIA PRIMA

El adiestramiento de los caballos adquiridos una vez que llegan a cada Unidad, corre a cargo de un equipo de potreros con conocimientos suficientes para dar al caballo la primera fase de la doma, ya que una vez que se asignen a los policías tendrán que ser éstos los que continúen con la labor de aprendizaje de los mismos, tarea que podemos decir sin temor a equivocarnos que no acaba nunca. Significar en este punto que cualquier policía con un tiempo mínimo de permanencia en las Unidades y bajo una dirección adecuada puede hacerse cargo de este primer período del aprendizaje.

Las primeras enseñanzas que reciben los caballos en sus destinos no varían de las que se les puedan dar en cualquier otro sitio, mansedumbre, doma de pesebre, adquisición de confianza, aceptación del equipo, aprender a soportar el peso del jinete, marchas a los tres aires, etc. Más adelante sí que tendrán una preparación específica para el trabajo puramente policial.

Ciertamente, en esta especialidad de Caballería, en la que además de vocación hay que tener grandes dosis de sacrificio, se disfruta, aparte del servicio ordinario específico, de momentos altamente gratificantes, fruto de la relación diaria con otros compañeros con las mismas o parecidas inquietudes y aficiones y por su puesto, del  caballo, como eje vertebrador de la actividad policial, que día a día va creando entre los todos, un invisible nexo de unión para hacer de este binomio (jinetes-caballos) una eficaz herramienta de trabajo para el cumplimiento de las misiones encomendadas al CNP.

flechA.gif (240 bytes)