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CREACIÓN DE LA DIRECCIÓN
GENERAL DE SEGURIDAD
Pero es en 1.886
cuando se fructificó el hecho más representativo de la historia de la
Policía. Por Real Decreto del Ministerio de la Gobernación (actualmente Interior)
de 26 de
octubre, se creaba la Dirección General de Seguridad. Con esta
promulgación legislativa se marcaba el nacimiento de la actual Dirección
General de la Policía, pasando la denominación inicial por otros nombres
como el de Orden Público.

Pero su vida fue muy breve ya que el 7 de julio de 1.888 se
suprimió dicha Dirección General por su ineficacia, volviendo a ser los Gobernadores
Civiles, los Jefes de la Policía. Sus Directores en ese escaso espacio temporal fueron el
General Daban y Don Carlos Ibáñez de Aldecoa. Durante su efímera existencia ocurrió sin
embargo un hecho de gran trascendencia: la aprobación del primer reglamento de los
Cuerpos de Seguridad y Vigilancia.

EL EMBRIÓN DE LA ESCUELA DE
POLICÍA
Es en 1.905 cuando se decretó el Real Decreto de 23 de
marzo, que reorganizaba la Policía Gubernativa, que pretendía dignificar el
desorganizado Cuerpo de Vigilancia, liberando a la Policía de su exclusiva dependencia de
los Gobernadores Civiles. Con ello se consiguió que los nombramientos del personal fuesen
verificados, únicamente por el Ministerio de la Gobernación (actualmente Interior). Además el Cuerpo de
Vigilancia quedaba dividido en tres ramas: Seguridad, Vigilancia y Servicios Especiales.
También creaba una Academia en el Gobierno Civil de Madrid, teniendo como misión la
formación de los agentes. Por una Orden de 18 de Enero de 1.906 se convertía la Academia
en escuela Teórico-Práctica encaminada a formar "excelentes Jefes de los que tan
necesitada estaba la vigilancia pública".
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Foto de la
Escuela de Policía del año 1.911. |
Alumnos
policías en un curso de formación.
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Se inauguró oficialmente la Escuela el día 11 de enero de 1908, instalándose
en la plaza de la Puerta Cerrada nº. 5, Principal- Izquierda, de
Madrid.
El primer director de la
Escuela fue el entonces Comisario General de Vigilancia don José Millán
Astray, que asimismo impartía clases de Práctica de los Servicios;
contando además el Centro de Formación Policial, con Don Millán
Priego como profesor de Legislación; con el Doctor Don Federico Olóriz,
destacada figura de la dactiloscopia española, que daba clases de Identificación;
con Don Pablo Salvat, profesor de Idiomas y con el Señor Cevallos,
que se encargaba de impartir las clases de Gimnasia y Esgrima.
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Con otro Real Decreto de 22 de marzo de
1.906 se diseñaba la Escuela de Policía de Barcelona a semejanza de la de Madrid.
En 1.921 también se dio un paso fundamental, creándose
el Colegio de Huérfanos de la Policía.

EL REGLAMENTO ORGÁNICO DE LA
POLICÍA GUBERNATIVA
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A principios de
siglo, la prenda de cabeza usada en verano por el Cuerpo de
Seguridad, era el casco tipo "salacof" con funda blanca, conocido popularmente
como el "COCO". |
A principios del siglo
XX se reorganizó la estructura policial dividiendo la Policía
gubernamental en Policía de seguridad, de vigilancia y de servicios
especiales, para hacer así frente a los efectos violentos del movimiento
anarquista y a toda clase de disturbios que entonces caracterizaban la vida
social y política del país.
En los inicios de los años 30, antes de la
promulgación de la republica, coexistían tres fuerzas de policía
estatal.
La mas conocida, ya que prácticamente no ha cambiado de denominación, de funciones y estructura desde su creación (excepto en el
periodo de Guerra en el bando republicano, que cambió su nomenclatura por
la de “Guardia Nacional Republicana”) es la Guardia Civil. Cuerpo de
organización y estructura militar, creado en un principio para la lucha contra los
numerosos bandoleros que asaltaban pueblos y haciendas rurales a mediados del
siglo XIX. Este cuerpo policial poco a poco fue ampliando sus competencias siendo utilizado por
los sucesivos gobiernos también en labores de Orden Público, adquiriendo una
merecida fama de "rudeza y contundencia" en sus actuaciones, sin duda por
lo desproporcionado de los medios de los que disponían para enfrentarse a
los disturbios callejeros.
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Por Real Decreto.
el 25 de Noviembre de 1930, se aprobó
provisionalmente el
Reglamento Orgánico de la Policía Gubernativa, también conocido como
Reglamento de Mola, ya que dicho General ejercía de Director General de Seguridad,
siendo su principal impulsor. Este Reglamento puso un poco de orden en la desorganizadas fuerzas
policiales españolas, siendo publicado en la Gaceta de Madrid núm. 325. A pesar de su
"provisionalidad" estuvo vigente durante la República y durante todo el
régimen dictatorial de Francisco Franco Bahamonde.
Dicho Real Decreto configuró a la Policía Gubernativa bajo
el mando directo y único del Director General de Seguridad; componiéndose de dos
cuerpos: el Cuerpo de Vigilancia y el Cuerpo de Seguridad, atribuyendo a ambos el
carácter de civil; pero el que sólo cumplía tal premisa, en realidad era el
Cuerpo de Vigilancia, mientras que el de Seguridad se regía por normas militares, estando
sus componentes sujetos al Código de Justicia Militar.

EL CUERPO DE VIGILANCIA
DURANTE LA MONARQUÍA, ANTES DE LA II REPÚBLICA
Por tanto, la primera de
las dos corporaciones que integraban el aparato policial estatal en 1930,
recibía el nombre de "Cuerpo de Vigilancia", siendo un
colectivo de carácter civil, cuyos miembros vestían de paisano. Sus
jefes políticos eran el Ministro de la Gobernación (actualmente Interior), el Director General
de Seguridad (el último de la Monarquía fue Emilio Mola Vidal) y el
Gobernador Civil de cada provincia, salvo las excepciones en el Campo de
Gibraltar (donde dependía del Gobernador Militar), Mahón (bajo el mando
del Delegado del Gobierno) y en las plazas de soberanía de Marruecos
(bajo el mando del Alto Comisario).
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El Cuerpo de Vigilancia se
estructuraba jerárquicamente en las siguientes categorías profesionales:
por un lado, en la base del organigrama, existía una llamada "Escala
Auxiliar" constituida por los Vigilantes de 1ª y 2ª Clase, los
Taquígrafos-Mecanógrafos y los Vigilantes Conductores de 1ª, 2ª y 3ª
Clase; por otro lado, la "Escala Técnica" se dividía en
Agentes de 1ª, 2ª y 3ª Clase, Inspectores de 1ª y 2ª Clase,
Comisarios de 1ª, 2ª y 3ª Clase, Comisarios Jefes, Secretarios
Generales y Comisarios Generales. El artículo 7º del Reglamento establecía que "la
dirección de los servicios de carácter policial y de conjunto de los dos Cuerpos que
constituyen la Policía Gubernativa, la asumirá el de Vigilancia..."
De esta manera, los Jefes Superiores
(cargo mitad político, mitad profesional) ostentaban el mando común del
Cuerpo de Vigilancia y el del Cuerpo de Seguridad.
La vida profesional del
Cuerpo de Vigilancia conocía durante su vida profesional distintos
traslados, varios ascensos por antigüedad y muchas de las plantillas que
el Cuerpo tenía desplegadas en todo el territorio español (en general
las Comisarías de Vigilancia se hallaban en las capitales de
provincia, núcleos de población importantes, puestos fronterizos y
puertos marítimos de mayor entidad).
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a |
Arriba, la Sección de Asalto del Cuerpo de Seguridad (*), intentando contener a la multitud.
Barcelona, Plaza de la República, 1933. (*)
El número de miembros de la La Sección de Asalto, llegó a superar
al resto del Cuerpo de Seguridad, de ello que todo el cuerpo tuviese
la denominación popular, que no oficial, de Guardia de Asalto. |
Estos profesionales, al ser
reservadas sus funciones de investigación
investigación y prevención de los delitos de los delitos y faltas del
Código Penal, además de vestir de paisano, utilizaban un carnet
profesional y una placa insignia para identificarse ante los ciudadanos y
los detenidos.
¿Como eran las
interioridades y las condiciones económicas y laborales de los
funcionarios del Cuerpo de Vigilancia? El gran volumen de trabajo al que
tenían que hacer frente queda claramente de manifiesto señalando que una
plantilla total de casi 3.700 miembros debía cubrir una población de
algo más de 20 millones de españoles. Se buscaba paliar esta deficiencia
numérica de personal con la realización de largas jornadas de oficina y
muchas horas de gestiones policiales (vigilancias, seguimientos, atención
a confidentes...) lo que ocupaba mañana, tardes, domingos, festivos e
incluso algunas noches, especialmente en los servicios operativos y de
investigación.
Los sueldos eran escasos
(endemia tradicional de la policía estatal española) y fue este aspecto
una de las mejoras dignificadoras que intentó la II República. Mola en
sus memorias describe la situación del Cuerpo en la última etapa
alfonsina: Los pequeños sueldos y las malas condiciones en que prestaban
su trabajo, producen la apatía e indolencia de muchos profesionales.
De todas formas el ataque
mas fuerte que hace Mola va dirigido contra los altos mandos de la
Policía, que "cuando se logra un éxito policial, aseguran que fue
por seguir tal o cual pista, aunque no supieran nada de nada. Y mientras
tanto, el verdadero policía, el del soplo a tiempo, el único que no
ignoraba ni un solo detalle, andaría por esas calles de Dios, pasando
desapercibido, riéndose de unos y de otros [...], de todos".
| También critica el
Director General de Seguridad a los grupos y banderías que se formaban
entre los jefes de la Policía, a los que se afiliaban los funcionarios o
por buena gana o por necesidad. Le merecían más crédito los humildes
funcionarios que le cúpula policial, rodeada de sus favoritos, los
cuales, a su vez, encumbraban a sus predilectos. Según Mola, la materia
prima era buena, pero ganaba poco y se contaminaba del mal ambiente de la
superioridad. Aunque no era regla general, había muchas tentaciones de
soborno. También alababa encomiásticamente a muchos funcionarios
pequeños, modestos en categoría profesional, grandes en honradez,
profesionalidad y moral. Respecto a la política de las comisarías añade
que abundaban la recomendación al poderoso y el favor al correligionario. |
a |
La
vanguardia como divisa:
Primer
helicóptero policial, en 1935. |
Finaliza diciendo que la
Policía era una colectividad donde reinaban las intrigas, las envidias,
los rencores, los odios y las venganzas: "Conocí funcionarios
honrados a carta cabal, íntegros hasta la saciedad y laboriosos en
extremo, que hubieran podido ser el orgullo de cualquier corporación en
que los jefes con juicio imparcial, hubiesen sabido apreciar la labor de
sus subordinados".
La vida profesional de
estos integrantes del Cuerpo de Vigilancia finalizaba con su jubilación,
que estaba fijada a los 62 años para comisarios, inspectores, agentes y
personal auxiliar, 60 años para vigilantes y vigilantes-conductores, y 67
años -aunque causaban baja en el escalafón a los 62- para los comisarios
jefes y secretarios de las Jefaturas Superiores de Policía.

EL CUERPO DE SEGURIDAD DURANTE LA MONARQUÍA, ANTES DE LA II REPÚBLICA
El segundo de los cuerpos que integraban la
Policía estatal española recibía el nombre de "Cuerpo de Seguridad".
Se trataba de un cuerpo de naturaleza militar y
uniformado, armados con pistolas y sables,
que dependía del Ministerio
de la Gobernación (actualmente Interior) en cuanto a funciones y del de la Guerra en cuanto a
mandos, ascensos y categorías profesionales.
El Reglamento, aprobado por
Real
Decreto de 25 de noviembre de 1.930, consideraba a este Cuerpo auxiliar
del de Vigilancia, siendo sus jefes políticos los mismos que para éste.
Se estructuraba en categorías muy similares a
las de Guardia Civil y Ejército: 1 Coronel Jefe, Tenientes Coroneles,
Comandantes, Capitanes, Tenientes, Suboficiales, Sargentos, Cabos y
Guardias. El parecido era tal que tenían incluso jefes que procedían
mayoritariamente de dichos escalafones.
Al ser un cuerpo de policía independiente, aunque
auxiliar del de Vigilancia, disponía de unos centros de trabajo aparte,
que se llamaban Acuertelamientos o Cuarteles de Seguridad.
Sus funciones comprendían el mantenimiento del orden
público, la seguridad personal, el respeto a las propiedades y la observancia
de las leyes. El servicio se organizaba por rondas y patrullas en las
ciudades o poblaciones donde desplegaban sus efectivos. Contaba con un
Servicio de Prevención o de 24 horas de guardia en sus acuartelamientos,
que cuidaba el orden, de la seguridad interior y de la custodia de
detenidos y efectos depositados; una Sección de Caballería para reprimir
a caballo los tumultos callejeros; Servicios de conducción de detenidos;
las Secciones de fuerza de Seguridad preparada para intervenir en los
casos de alteración del orden público y de la paz ciudadana; los
Servicios Locales, que custodiaban los edificios públicos y las
Comisarías o Inspecciones de Vigilancia; una Sección especial encargada del servicio de seguridad cerca
del Rey y la familia real en los distintos lugares a que acudían y
siempre que salían de Palacio. Pero sin duda, dado el protagonismo que
adquirieron, hay que reseñar la creación una Sección de Gimnasia
El clima de crispación social y lo inadecuado de los
medios empleados hasta entonces, para disolver o contener multitudes, teniendo que emplear
a las fuerzas de la Guardia Civil en esos cometidos o incluso al ejercito,
hizo crear al general Mola la denominada Sección de Gimnasia, integrada
orgánicamente dentro del Cuerpo de Seguridad, que
fue el antecedente próximo de las futuras Compañías de Vanguardia
y de la Sección de Asalto.
Esta Sección de
Gimnasia estaba formada por 25 individuos
escogidos por su buena forma física, armados únicamente con su pistola
reglamentaria y "una fusta de goma revestida de cuero" que se la denomino
"defensa" y coloquialmente conocida como "porra", así como unas granadas
lacrimógenas de "cloroacetofenona" producto irritante y al parecer
inofensivo, aunque al parecer al ser utilizadas por primera vez, la noche
del 24 de Marzo de 1931, las primeras victimas de esos gases inofensivos
fueron los propios policías, ya que no se habían colocado correctamente
las mascaras de protección.
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Guardias de Seguridad
pertenecientes a la sección de Gimnasia momentos antes de disolver a unos
manifestantes en la calle Atocha. Véase la diferencia entre los guardias,
que cubren sus cabezas con casco tipo "salacof" y van provistos de
"defensas" (porras), mientras que su Jefe, al ser un
Oficial del Ejercito cubre su cabeza con gorra de plato y porta sable. |
También ese mismo día, en la calle Atocha
de Madrid, se
estrenaron las "defensas" sobre unos estudiantes revoltosos de la facultad
de medicina de San Carlos.
Por su parte,
esta Sección, junto al resto del Cuerpo de Seguridad, no descuidaba la instrucción bélica, militar y
policial con vistas a prestar sus efectivos como fuerza de choque
auxiliando al Ejército o formando grupos de detención en apoyo al Cuerpo
de Vigilancia.
El punto común con esta corporación era el Jefe
Superior de Policía. En las relaciones normales y cotidianas entre unos y
otros, uniformados y de paisano, los mandos de Vigilancia se dirigían a
sus homólogos de Seguridad, solicitando razonadamente la adscripción
temporal de personal de este último para el auxilio en los trabajos de
investigación o detención. Era obligatoria la ayuda mutua y recíproca.
Para los casos de urgencia todos debían colaborar, y las órdenes
emanadas de los funcionarios de Vigilancia habían de ser cumplidas por
los suboficiales y sargentos de Seguridad aunque no estuvieran presentes
los mandos superiores de este Cuerpo. Por supuesto, se produjeron momentos
de roce y conflictos.
El uniforme de estos policías de Seguridad era de
color gris o azul suave. Los sueldos de los sargentos estaban a la par que
los de un agente de 3ª clase del Cuerpo de Vigilancia y los de un
teniente se acercaban a los del Inspector de 2ª. Por supuesto, las
remuneraciones de guardias y cabos alcanzaban una ínfima cuantía.

LA POLICÍA ESPAÑOLA DURANTE LA IIª REPUBLICA
Con la
llegada de la Republica, aumenta de la inestabilidad social, además de
no gozar la Policía Gubernativa ni del apoyo ni de la confianza de los
nuevos gobernantes. No en vano, el gobierno provisional recién nombrado
había sido perseguido por la Dirección General de Seguridad de la
Monarquía, y encarcelado posteriormente, tras el fracaso de la
sublevación republicana de Jaca y el Pacto de San Sebastián, ambos
promovidos por un grupo de políticos tradicionalmente antimonárquicos
al que se habían incorporado otros procedentes de los partidos
turnantes.
La Guardia Civil no disponía de los medios ni la destreza adecuada para aplicar estas leyes excepcionales con las que la República pretendía pervivir y asegurar la calma y la paz. Aún utilizaba el máuser para disolver manifestaciones o huelgas o cualquier tipo de manifestación pública ilícita.

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a |
Miguel
Maura Gamazo (político conservador, ex-ministro de la dictadura
borbónica y primer Ministro de la Gobernación (actualmente
Interior) del Gobierno provisional de la IIª República
española) y Ángel Galarza Gago (su lugarteniente al mando de la
Dirección General de Seguridad y por tanto, sucesor
del General Mola) pensaron en la conveniencia de adaptar el antiguo
Cuerpo de Seguridad a los nuevos tiempos: "crear
rápidamente otra fuerza, para hacer frente a las alteraciones del
orden en las ciudades, más ágil y con más moderno armamento,
dejando a la Guardia Civil la custodia del campo, su autentica
misión (Miguel Maura Gamazo, "Así cayó Alfonso
XIII"). |
Animado este
nuevo grupo gobernante por un programa de
profundos cambios, transformaciones y reformas políticas se propusieron
levantar el edificio de una nueva Policía más moderna, afecta y eficaz
que el aparato heredado de la Monarquía.
En
el año 1931 se reorganizó el Cuerpo de Seguridad y se le adscribió la
Sección de Guardias de Asalto y Vigilantes de Caminos. Fueron operativos
durante la República, continuando con su carácter, naturaleza y
organización militar, procediendo sus mandos del Ejercito,
menos una pequeña parte reservada a la promoción interna.
| Por ello
organizaron las llamadas Compañías de Vanguardia (posteriormente
Sección de Asalto), sirviendo de base
la ya creada Sección de Gimnasia de la Monarquía, y que integradas
en el Cuerpo de Seguridad, constituirían una fuerza de choque contra las
alteraciones del orden público. Debiendo quedar por tanto claro que NO SE
CREÓ UN NUEVO CUERPO, sino una Sección dentro del ya creado Cuerpo de Seguridad
(un error muy extendido es pensar que esta Sección de Asalto era un
nuevo cuerpo). Sus
miembros fueron mejor dotados y equipados para la conservación
del orden público que la guardia civil: utilizaban unas fuertes
pero no letales porras (defensas) de goma revestidas de cuerpo
para reprimir de forma incruenta las algaradas callejeras, en
lugar de los mortíferos sables, los disparos y las bayonetas. En
casos de urgencia también estaban provistos de de armas de guerra
individuales y colectivas (pistolas, subfusiles, fusiles
ametralladores, ametralladoras e incluso morteros). Además eran
una fuerza de choque motorizada, lo que
permitía su rápido
desplazamiento y concentración en los sitios clave. |
a |
Arriba,
la cápsula de seguridad (dispositivo policial de protección),
formada por agentes del Cuerpo de Seguridad y Asalto, al paso del
Presidente de la II República Don Manuel Azaña Díaz, en 1932. |
Se puso gran
interés en que tuvieran sus miembros una instrucción especial y
buena preparación física, para lo cual contaban con buenos gimnasios,
expertos profesores, excelentes monitores en deportes y atletismo, y
ejercicios de instrucción en estas disciplinas (para un guardia de Asalto
fueron la gimnasia, la preparación física y el atletismo la base de su
preparación y por lo que eran considerados la elite que les distinguía
de los demás componentes del Cuerpo). Además, los primeros requisitos
que se tenían en cuenta a la hora de ser seleccionados eran cumplir con
ciertas normas antropométricas (estatura mínima 1´70 metros) y una edad
joven, entre 22 y 33 años como máximo. Sus hombres podían ser utilizados en el campo de batalla.
De los personajes
militares que mandaron sus filas, cabe destacar la figura de General Agustín
Muñoz Grandes, que fue su segundo jefe durante unos años.
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La Sección de Asalto,
dentro del Cuerpo de Seguridad, constituía una especie de "fuerza
de choque", llamada a actuar en las aglomeraciones con motivo
de festejos, desfiles, manifestaciones, etc., y en los intentos de
alteración del orden público. |
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A
finales de 1930 se creó las Sección de "Gimnasia",
predecesora
de la posterior "Compañía de Vanguardia" constituida
el 17 de Mayo de 1931, renombrada y ampliada posteriormente
como "Sección de Asalto", el 5 de febrero de
1932
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De alguna
manera, tanto la
Sección de Gimnasia,
en la Monarquía pre-republicana como las posteriores Compañía
de Vanguardia y la Sección de Asalto, en la
República, fueron las Unidades antidisturbios predecesoras de las Banderas Móviles
del franquismo, de las Unidades de Reserva General de la
transición y de las actuales Unidades de Intervención Policial
(U.I.P.s) de la vigente democracia. |
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En la
foto en blanco y negro se observa una camioneta de la Sección de
Asalto en la puerta principal de la sevillana estación de
ferrocarriles "Plaza de Armas" (edificio que alberga hoy
un moderno centro comercial de estilo neomudejar.) |
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30
de Mayo de 1931: Primera presentación en público y Revista de la
Compañía de Vanguardia (posteriormente Sección de Asalto) del
Cuerpo de Seguridad, presidida por Ángel Galarza Gago, recién
estrenado Director General de Seguridad, al Coronel Bermúdez de
Castro, Jefe del Cuerpo de Seguridad en ese momento, y al Teniente
Coronel Escolástico Pangua. El camión, único que se disponía
en ese momento, fue comprado en 1922 para uso del Cuerpo de
Seguridad. En el momento de la revista, todavía Agustín Muñoz
Grandes no había empezado a actuar segundo jefe. |
Para reformar la estructura, organización y material
de esta Compañía de Vanguardia (posteriormente Sección de Asalto), el Ministro de Gobernación
(actualmente Interior) se
valió, de dos personas: Ángel Galarza Gago, Director General de Seguridad,
como ya se ha reseñado más arriba, y de Agustín
Muñoz Grandes (1), Teniente Coronel de Infantería en esos momentos, que
ejerció segundo jefe dicha Sección, hasta ser destituido al triunfar el Frente Popular, e iniciar su política depuradora.
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El
Teniente Coronel Agustín Muñoz Grandes,
con
uniforme del
Cuerpo
de Seguridad, en 1.931
|
a
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(1) Nacido en el
popular barrio madrileño de Carabanchel Bajo, donde también se crió con su familia, de origen humilde. Siendo todavía un adolescente,
ingresó en la Academia de Infantería de Toledo. A los dos años de su graduación, en 1915, se
trasladó al frente marroquí. Una década después es gravemente herido al recibir un impacto en el pecho en la batalla de Alhucemas. Ya con el gobierno republicano asciende en la escala
militar a Teniente Coronel y es nombrado segundo jefe de la Guardia de Asalto. En esta época fue uno de los dirigentes que se encargaron de sofocar la huelga minera que tuvo lugar en Asturias. Aunque trató de huir al comienzo de la Guerra Civil fue rápidamente localizado y obligado a luchar en el frente franquista, dirigiendo la IV Brigada Navarra. Más tarde fue nombrado
General. Desde este cargo dirigió el Cuerpo del Ejército marroquí. Cuando concluyó la guerra fue miembro del Gabinete de la posguerra y más tarde encabezó el Gobierno Militar del Campo de Gibraltar. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y coincidiendo de la ocupación alemana de Rusia, Franco se situó al frente de la unidad de voluntarios españoles, la División Azul. En esta misión Muñoz Grandes contaba con una ventaja, ya que conocía a los alemanes. De hecho en una ocasión fue asesor táctico de Canaris. En el mes de septiembre de 1941 mantuvo una entrevista con Hitler en el cuartel general de Rastenburg, también conocido como "guarida del lobo". El primer dirigente nazi, después del desinterés mostrado por Franco y por Serrano Suñer pensaba que Muñoz Grandes se sumaría a su causa. De hecho fue condecorado por el Führer con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. A partir de este momento su carrera sigue en ascenso y cuando regresa a España en 1943 le nombran jefe de la Casa Militar del Caudillo. En 1945 fue nombrado Capitán General de la I Región Militar. Al comienzo de la década de los cincuenta fue nombrado Ministro de Defensa y luego Capitán General. En 1962 llegó ala vicepresidencia del gobierno, cargo que luego ocuparía en su lugar Carrero Blanco. La muerte le llegó un 11 de julio de 1970 a causa de una infección
gastrointestinal. |
Miguel Maura Gamazo, en la
obra ya citada "Así cayó Alfonso XIII", nos explica como se
produjo la organización de esta Sección del Cuerpo de Seguridad:
"Galarza se puso en contacto con el
Teniente Coronel del Ejercito Muñoz Grandes, hombre capaz y organizador
excepcional, y éste aceptó la misión de ser el creador del cuerpo que
proyectábamos. En aquella misión dio pruebas de su gran capacidad de
organización, porque en menos de tres meses creó de la nada un cuerpo
perfecto de tropa entrenada, uniformada, seleccionada y disciplinada en
forma impecable. Fue un verdadero milagro la rapidez y la perfección con
que fue creada la Guardia de Asalto. El reglamento del cuerpo era
extraordinariamente rígido, no sólo en cuanto a disciplina, sino también
en cuanto a las condiciones requeridas para el ingreso en él. Se exigía
la estatura de un metro ochenta centímetros, una constitución física
verdaderamente excepcional. Quien al presentarse como candidato mostraba
la más leve tara física era rechazado sin piedad. Su entrenamiento era
intenso, y pasaban los hombres horas y horas en el gimnasio del cuerpo.
Toda la organización de cuarteles, uniformes, armamento, material
rodado, etc, fue materialmente improvisado a la perfección. hay que
reconocer que Muñoz Grandes mostró unas aptitudes de organizador fuera
de lo común y que Galarza le secundó con la máxima eficacia. Yo me
limité a facilitarles los medios que me pedían y necesitaban sin
regateos y sin tasa, y alentarles en su labor, porque cada día era más
urgente la presencia en las calles de una fuerza ágil, entrenada,
movible y bien armada con armas que no fueran por necesidad
mortales.
Ello dio por resultado que, habiendo
sido iniciada la labor de la creación del cuerpo a fines del mes de
Mayo, pocos días antes de abandonar yo el Ministerio, es decir, el 14 de
Octubre, el ministro contaba con un Cuerpo de Guardias de Asalto de 800
hombre formidablemente entrenados y preparados para la acción armados
con porras y pistolas como armamento normal, y dotado de un material
móvil que permitía a sus secciones estar presentes, a pocos momentos, en
el lugar preciso".
El entonces Ministro de
Gobernación (actualmente Interior), incurrió en el mismo error tan extendido entre los historiadores
españoles y tal vez, contribuyó grandemente a extender el mismo, al escribir
en su libro en 1968, confundiendo a la "Guardia
de Asalto" con otro Cuerpo, cuando en realidad, sólo era como
ya se ha explicado, una importante Sección dentro del Cuerpo de
Seguridad.
Su creador también llegó
a afirmar que acabó siendo una guardia de chulos y terror de pacíficos y maridos.
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Con
la llegada de la Republica se hicieron varios cambios en el
uniforme, el primero de ellos sustituir el casco tipo "salacof",
por una gorra de plato, que "será de paño, con visera y
barboquejo de color negro" (B.O. de la Dirección General
de Seguridad núm 78, de 17/7/31). |
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a |
Para demostrar aún más
este extendido error hay que citar unas declaraciones de Ángel Galarza
al Diario "Ahora" el día 16 de Mayo de 1931, día en que tomo posesión
del
cargo de Director General de Seguridad:
"...crear una Sección de Asalto,
compuesta por 80 individuos, cuya edad no será mayor de 30 años, y que
pertenezcan al Cuerpo de Seguridad".
"...No dispondrán de sable, y en cambio
usarán porras y revolver"
Otra declaración a la prensa, contestando a las
preguntas de un redactor del "Heraldo de Madrid" el día 20 de Mayo de
1931, nos permite conocer un detalle importante, el día de la creación de
la Compañía de Vanguardia o Asalto del Cuerpo de Seguridad, así como su
número de componentes:
"Ochenta hombres aproximadamente. Les
mandará un Capitán, dos Tenientes y cuatro brigadas. Para trasladarse al
lugar donde se haga precisa su intervención emplearán un camión abierto
con bancos centrales. De momento no tenemos más que un coche de esas
características y será preciso adquirir algunos más".
"El grupo quedó formado el domingo. En
esta misma semana comenzarán las clases de gimnasia".
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Se puede por estas
declaraciones de Ángel Galarza al "Heraldo de Madrid", tasar
cronológicamente que el domingo al que
se refiere fue el 17 de Mayo de 1931, fecha de la creación de la
Compañía de Vanguardia (posteriormente Sección de de Asalto) del Cuerpo de Seguridad, siendo su primera presentación en público
el día 30 de Mayo de 1931.
La primera actuación de la
Compañía de Vanguardia se produjo en Julio de 1931, para intervenir en
una huelga especialmente violenta en la Compañía Telefónica en Madrid.
Concretamente el 6 de Julio procedieron a disolver a varios huelguistas en
las calles Gran Vía, Hortaleza y Valverde. También adquirieron
protagonismo con una de sus primeras intervenciones sonadas en un motín
de verduleras en la plaza de la Cebada en Madrid.
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Escuadra
de gastadores con uniforme de gala del Cuerpo de Seguridad y
Asalto. |
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a |
Una vez tomado el mando de la
Sección por el Teniente Coronel Agustín Muñoz Grandes (Madrid
1896 +1970),
luchando con la escasez de medios, procedió al entrenamiento y ampliación
de la fuerza en la Casa de Campo de Madrid, y finalmente en febrero se
publicaron dos Decretos en la Gaceta de Madrid.
El primero, con fecha 5 de febrero de 1932 , se
crean 2500 plazas de Guardia de Seguridad para "la ampliación de las
Compañía de Vanguardia (Asalto)...y en 100 el de vigilantes-conductores
de vehículos de la Dirección General de Seguridad", también se
aprueba, en su articulo 2º "la adquisición de 60 camiones automóviles,
de 40 automóviles del tipo faetón para el trasporte de fuerzas, de tanques
de agua a presión y los gastos necesarios para el arrendamiento de locales
con destino a garajes e instalaciones de gimnasios, entretenimiento de
vehículos, compra de armamento y vestuarios". También se establecía un
crédito extraordinario de 4.636.573,50 pesetas (cantidad importante en
aquella época) para atender los gastos de su
ampliación.
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El segundo Decreto, fue publicado el 9 de Febrero de 1932.
En él, una parte del Cuerpo de Seguridad se transformó en
Guardias de Asalto. El Cuerpo pasó a denominarse "Cuerpo de Seguridad
y Asalto", organizando su estructura básica, así como la creación de las
"Fuerzas Montadas", cuyo objetivo básico era
"de la contención y de
choque....y de persecución".
El 24 de abril de 1932, según
Salas Larrazábal, se autorizaba el aumento de un coronel, dos tenientes coroneles, 12 comandantes, 57 capitanes, 177 tenientes, 302
suboficiales y sargentos, y 3.896 cabos y guardias. El 8 de septiembre del mismo año, se autorizaba un aumento de 2.500 guardias. Así, en 1936, según el citado autor, el número de integrantes del Cuerpo de Seguridad y Asalto era de 17.660: 450 jefes y
oficiales, 543 suboficiales y 16.667 guardias, de los que unos 8.000 pertenecían
a la sección de Seguridad y el resto a la de Asalto.
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En
esta fotografía, tomada durante el arresto de militares que
participaron el "la "Sanjurjada", en agosto de
1932, podemos ver la diferencia entre los uniformes de un
miembro del Cuerpo de Seguridad y uno perteneciente a la sección
de Asalto. El de la derecha, al ser verano lleva el uniforme
gris, todavía reglamentario en ese momento. |
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En Abril los nuevos guardias fueron sometidos a
instrucción y preparación, oscilando sus edades entre 22 y 28 años, debiendo tener una considerable altura,
que quedo fijada en 1,75 metros como talla mínima.
El primer fallecido en acto
de servicio, perteneciente
a las secciones de asalto, fue el Guardia D. José Bonet San Martín, que
resulto mortalmente herido tras un intercambio de disparos con grupos
anarquistas (el autor material, un tal José Díaz, fue detenido en
Barcelona el día 24 de Enero de 1932).
El
Cuerpo de Seguridad y Asalto se configuró con
una estructura militar, siendo sus mandos Oficiales procedentes de las
diversas armas del Ejercito.
Su estructura estaba regulada
por el referido anteriormente Decreto del 9 de Febrero de 1932. La unidad
básica era la Escuadra, formada por siete agentes y mandada por un cabo
A su vez, tres Escuadras
forman un Pelotón, al mando de un suboficial. El Pelotón lo constituían
25 hombres y tenia como dotación una pistola ametralladora y gases
lacrimógenos. El transporte de cada pelotón se hacia en un camión.
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Mientras, el Cuerpo de
Vigilancia pasó a denominarse de Investigación y Vigilancia,
persistiendo con su carácter civil.
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Bibliografía:
Como
puede deducirse fácilmente, la información que contiene esta investigación
no ha sido obtenida en un día, sino que es fruto de una intensa búsqueda.
Desgraciadamente no todas las fuentes son originales, ya que la mayoría están
fallecidas, sino a base de los pocos libros que hay publicados y al
alcance de las nuevas generaciones de POLICÍAS de ESPAÑA.
La mayoría de las obras sobre la historia de la POLICÍA española, son
obras generalistas más interesadas en el aspecto bélicopolítico que
propiamente en el aspecto de antecedentes, de anecdotario y de organización
policial. No obstante, algunas autores actuales, que ostentan además la
condición de funconarios del Cuerpo Nacional de Policía y editoriales
contemporáneas intentan recuperar el tiempo perdido y nos deleitan con
textos trabajados, cuidados y repletos de datos. Todas las obras que
indico a continuación, contienen información interesante para los
amantes del detalle (mi caso); sólo hay que tenerlas a disposición y
tener ganas y tiempo para encontrarlas.
-
"El
derrumbamiento de la monarquía. Memorias de mi paso por la Dirección
General de Seguridad".
Emilio Mola Vidal, General y ex-Director General de Seguridad en el último
gobierno de Alfonso XIII, tras la caída de la Dictadura del General
Miguel Primo de Rivera
-
"Así
cayó Alfonso XIII".
Miguel Maura Gamazo, ex-Ministro de la Gobernación de la IIª República
Española
-
"Historia
del Ejército Popular de la República",
Ramón Salas Larrazábal.
-
" Historia General de la Guerra de España", Ramón Salas
Larrazabal.
-
"Historia
de la Policía española".
Julio de Antón, Comisario Principal del C.N.P.
-
"Transformaciones
y cambio en la Policía española durante la IIª República",
José María Miguélez Rueda, Historiador y funcionario del C.N.P.
-
Separata
central de la revista "Policía".
Antonio Viqueira Hinojosa
-
"Muñoz Grandes, el General de la División Azul".
Fernando Vadillo
-
"Proces
a la Guardia Civil".
Manel Risques y Carles Barrachina
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