ANTERIOR

CREACIÓN DE LA DIRECCIÓN  GENERAL DE SEGURIDAD

Pero es en 1.886 cuando se fructificó el hecho más representativo de la historia de la Policía. Por Real Decreto del Ministerio de la Gobernación (actualmente Interior) de 26 de octubre, se creaba la Dirección General de Seguridad. Con esta promulgación legislativa se marcaba el nacimiento de la actual Dirección General de la Policía, pasando la denominación inicial por otros nombres como el de Orden Público.

Pero su vida fue muy breve ya que el 7 de julio de 1.888 se suprimió dicha Dirección General por su ineficacia, volviendo a ser los Gobernadores Civiles, los Jefes de la Policía. Sus Directores en ese escaso espacio temporal fueron el General Daban y Don Carlos Ibáñez de Aldecoa. Durante su efímera existencia ocurrió sin embargo un hecho de gran trascendencia: la aprobación del primer reglamento de los Cuerpos de Seguridad y Vigilancia.

EL EMBRIÓN DE LA ESCUELA DE POLICÍA

Es en 1.905 cuando se decretó el Real Decreto de 23 de marzo, que reorganizaba la Policía Gubernativa, que pretendía dignificar el desorganizado Cuerpo de Vigilancia, liberando a la Policía de su exclusiva dependencia de los Gobernadores Civiles. Con ello se consiguió que los nombramientos del personal fuesen verificados, únicamente por el Ministerio de la Gobernación (actualmente Interior). Además el Cuerpo de Vigilancia quedaba dividido en tres ramas: Seguridad, Vigilancia y Servicios Especiales. También creaba una Academia en el Gobierno Civil de Madrid, teniendo como misión la formación de los agentes. Por una Orden de 18 de Enero de 1.906 se convertía la Academia en escuela Teórico-Práctica encaminada a formar "excelentes Jefes de los que tan necesitada estaba la vigilancia pública". 

Foto de la Escuela de Policía del año 1.911. 

Alumnos policías en un curso de formación.

Se inauguró oficialmente la Escuela el día 11 de enero de 1908, instalándose en la plaza de la Puerta Cerrada nº. 5, Principal- Izquierda, de Madrid. 

El  primer director de la Escuela fue el entonces Comisario General de Vigilancia don José Millán Astray, que asimismo impartía clases de Práctica de los Servicios; contando además el Centro de Formación Policial, con Don Millán Priego como profesor de Legislación; con el Doctor Don Federico Olóriz, destacada figura de la dactiloscopia española, que daba clases de Identificación; con Don Pablo Salvat, profesor de Idiomas y con el Señor Cevallos, que se encargaba de impartir las clases de Gimnasia y Esgrima.

Con otro Real Decreto de 22 de marzo de 1.906 se diseñaba la Escuela de Policía de Barcelona a semejanza de la de Madrid.

En 1.921 también se dio un paso fundamental, creándose   el Colegio de Huérfanos de la Policía.

EL REGLAMENTO ORGÁNICO DE LA POLICÍA GUBERNATIVA

A principios de siglo, la prenda de cabeza usada en verano por el Cuerpo de Seguridad, era el casco tipo "salacof" con funda blanca, conocido popularmente como el "COCO".

A principios del siglo XX se reorganizó la estructura policial dividiendo la Policía gubernamental en Policía de seguridad, de vigilancia y de servicios especiales, para hacer así frente a los efectos violentos del movimiento anarquista y a toda clase de disturbios que entonces caracterizaban la vida social y política del país.

En los inicios de los años 30, antes de la promulgación de la republica, coexistían tres fuerzas de policía estatal. La mas conocida, ya que prácticamente no ha cambiado de denominación, de funciones y estructura desde su creación (excepto en el periodo de Guerra en el bando republicano, que cambió su nomenclatura por la de “Guardia Nacional Republicana”) es la Guardia Civil. Cuerpo de organización y estructura militar, creado en un principio para la lucha contra los numerosos bandoleros que asaltaban pueblos y haciendas rurales a mediados del siglo XIX. Este cuerpo policial poco a poco fue ampliando sus competencias siendo utilizado por los sucesivos gobiernos también en labores de Orden Público, adquiriendo una merecida fama de "rudeza y contundencia" en sus actuaciones, sin duda por lo desproporcionado de los medios de los que disponían para enfrentarse a los disturbios callejeros.

Por Real Decreto. el 25 de Noviembre de 1930, se aprobó provisionalmente  el Reglamento Orgánico de la Policía Gubernativa, también conocido como Reglamento de Mola, ya que dicho General ejercía de Director General de Seguridad, siendo su principal impulsor. Este Reglamento puso un poco de orden en la desorganizadas fuerzas policiales españolas, siendo publicado en la Gaceta de Madrid núm. 325. A pesar de su "provisionalidad" estuvo vigente durante la República y durante todo el régimen dictatorial de Francisco Franco Bahamonde.

Dicho Real Decreto configuró a la Policía Gubernativa bajo el mando directo y único del Director General de Seguridad; componiéndose de dos cuerpos: el Cuerpo de Vigilancia y el Cuerpo de Seguridad, atribuyendo a ambos el carácter de civil; pero el que sólo cumplía tal premisa,  en  realidad era el Cuerpo de Vigilancia, mientras que el de Seguridad se regía por normas militares, estando sus componentes sujetos al Código de Justicia Militar.

EL CUERPO DE VIGILANCIA DURANTE LA MONARQUÍA, ANTES DE LA II REPÚBLICA

Por tanto, la primera de las dos corporaciones que integraban el aparato policial estatal  en 1930, recibía el nombre de "Cuerpo de Vigilancia", siendo un colectivo de carácter civil, cuyos miembros vestían de paisano. Sus jefes políticos eran el Ministro de la Gobernación (actualmente Interior), el Director General de Seguridad (el último de la Monarquía fue Emilio Mola Vidal) y el Gobernador Civil de cada provincia, salvo las excepciones en el Campo de Gibraltar (donde dependía del Gobernador Militar), Mahón (bajo el mando del Delegado del Gobierno) y en las plazas de soberanía de Marruecos (bajo el mando del Alto Comisario).

El Cuerpo de Vigilancia se estructuraba jerárquicamente en las siguientes categorías profesionales: por un lado, en la base del organigrama, existía una llamada "Escala Auxiliar" constituida por los Vigilantes de 1ª y 2ª Clase, los Taquígrafos-Mecanógrafos y los Vigilantes Conductores de 1ª, 2ª y 3ª Clase; por otro lado, la "Escala Técnica" se dividía en Agentes de 1ª, 2ª y 3ª Clase, Inspectores de 1ª y 2ª Clase, Comisarios de 1ª, 2ª y 3ª Clase, Comisarios Jefes, Secretarios Generales y Comisarios Generales. El artículo 7º del Reglamento establecía que "la dirección de los servicios de carácter policial y de conjunto de los dos Cuerpos que constituyen la Policía Gubernativa, la asumirá el de Vigilancia..." De esta manera, los Jefes Superiores (cargo mitad político, mitad profesional) ostentaban el mando común del Cuerpo de Vigilancia y el del Cuerpo de Seguridad. 

La vida profesional del Cuerpo de Vigilancia conocía durante su vida profesional distintos traslados, varios ascensos por antigüedad y muchas de las plantillas que el Cuerpo tenía desplegadas en todo el territorio español (en general las Comisarías de Vigilancia se hallaban  en las capitales de provincia, núcleos de población importantes, puestos fronterizos y puertos marítimos de mayor entidad).

a

Arriba, la Sección de Asalto del Cuerpo de Seguridad (*), intentando contener a la multitud. Barcelona, Plaza de la República, 1933.

(*) El número de miembros de la La Sección de Asalto, llegó a superar al resto del Cuerpo de Seguridad, de ello que todo el cuerpo tuviese la denominación popular, que no oficial, de Guardia de Asalto. 

Estos profesionales, al ser reservadas sus funciones de investigación investigación y prevención de los delitos de los delitos y faltas del Código Penal, además de vestir de paisano, utilizaban un carnet profesional y una placa insignia para identificarse ante los ciudadanos y los detenidos.

¿Como eran las interioridades y las condiciones económicas y laborales de los funcionarios del Cuerpo de Vigilancia? El gran volumen de trabajo al que tenían que hacer frente queda claramente de manifiesto señalando que una plantilla total de casi 3.700 miembros debía cubrir una población de algo más de 20 millones de españoles. Se buscaba paliar esta deficiencia numérica de personal con la realización de largas jornadas de oficina y muchas horas de gestiones policiales (vigilancias, seguimientos, atención a confidentes...) lo que ocupaba mañana, tardes, domingos, festivos e incluso algunas noches, especialmente en los servicios operativos y de investigación.

Los sueldos eran escasos (endemia tradicional de la policía estatal española) y fue este aspecto una de las mejoras dignificadoras que intentó la II República. Mola en sus memorias describe la situación del Cuerpo en la última etapa alfonsina: Los pequeños sueldos y las malas condiciones en que prestaban su trabajo, producen la apatía e indolencia de muchos profesionales.

De todas formas el ataque mas fuerte que hace Mola va dirigido contra los altos mandos de la Policía, que "cuando se logra un éxito policial, aseguran que fue por seguir tal o cual pista, aunque no supieran nada de nada. Y mientras tanto, el verdadero policía, el del soplo a tiempo, el único que no ignoraba ni un solo detalle, andaría por esas calles de Dios, pasando desapercibido, riéndose de unos y de otros [...], de todos".

También critica el Director General de Seguridad a los grupos y banderías que se formaban entre los jefes de la Policía, a los que se afiliaban los funcionarios o por buena gana o por necesidad. Le merecían más crédito los humildes funcionarios que le cúpula policial, rodeada de sus favoritos, los cuales, a su vez, encumbraban a sus predilectos. Según Mola, la materia prima era buena, pero ganaba poco y se contaminaba del mal ambiente de la superioridad. Aunque no era regla general, había muchas tentaciones de soborno. También alababa encomiásticamente a muchos funcionarios pequeños, modestos en categoría profesional, grandes en honradez, profesionalidad y moral. Respecto a la política de las comisarías añade que abundaban la recomendación al poderoso y el favor al correligionario. a

 

La vanguardia como divisa: 

Primer helicóptero policial, en 1935.

Finaliza diciendo que la Policía era una colectividad donde reinaban las intrigas, las envidias, los rencores, los odios y las venganzas: "Conocí funcionarios honrados a carta cabal, íntegros hasta la saciedad y laboriosos en extremo, que hubieran podido ser el orgullo de cualquier corporación en que los jefes con juicio imparcial, hubiesen sabido apreciar la labor de sus subordinados".

La vida profesional de estos integrantes del Cuerpo de Vigilancia finalizaba con su jubilación, que estaba fijada a los 62 años para comisarios, inspectores, agentes y personal auxiliar, 60 años para vigilantes y vigilantes-conductores, y 67 años -aunque causaban baja en el escalafón a los 62- para los comisarios jefes y secretarios de las Jefaturas Superiores de Policía.

EL CUERPO DE SEGURIDAD DURANTE LA MONARQUÍA, ANTES DE LA II REPÚBLICA

El segundo de los cuerpos que integraban la Policía estatal española recibía el nombre de "Cuerpo de Seguridad". Se trataba de un cuerpo de naturaleza militar y uniformado, armados con pistolas y sables, que dependía del Ministerio de la Gobernación (actualmente Interior) en cuanto a funciones y del de la Guerra en cuanto a mandos, ascensos y categorías profesionales. 

El Reglamento, aprobado por Real Decreto de 25 de noviembre de 1.930, consideraba a este Cuerpo auxiliar del de Vigilancia, siendo sus jefes políticos los mismos que para éste.

Se estructuraba en  categorías muy similares a las de Guardia Civil y Ejército: 1 Coronel Jefe, Tenientes Coroneles, Comandantes, Capitanes, Tenientes, Suboficiales, Sargentos, Cabos y Guardias. El parecido era tal que tenían incluso jefes que procedían mayoritariamente de dichos escalafones.

Al ser un cuerpo de policía independiente, aunque auxiliar del de Vigilancia, disponía de unos centros de trabajo aparte, que se llamaban Acuertelamientos o Cuarteles de Seguridad.

Sus funciones comprendían el mantenimiento del orden público, la seguridad personal, el respeto a las propiedades y la observancia de las leyes. El servicio se organizaba por rondas y patrullas en las ciudades o poblaciones donde desplegaban sus efectivos. Contaba con un Servicio de Prevención o de 24 horas de guardia en sus acuartelamientos, que cuidaba el orden, de la seguridad interior y de la custodia de detenidos y efectos depositados; una Sección de Caballería para reprimir a caballo los tumultos callejeros; Servicios de conducción de detenidos; las Secciones de fuerza de Seguridad preparada para intervenir en los casos de alteración del orden público y de la paz ciudadana; los Servicios Locales, que custodiaban los edificios públicos y las Comisarías o Inspecciones de Vigilancia; una Sección especial encargada del servicio de seguridad cerca del Rey y la familia real en los distintos lugares a que acudían y siempre que salían de Palacio. Pero sin duda, dado el protagonismo que adquirieron, hay que reseñar la creación una Sección de Gimnasia El clima de crispación social y lo inadecuado de los medios empleados hasta entonces, para disolver o contener multitudes, teniendo que emplear a las fuerzas de la Guardia Civil en esos cometidos o incluso al ejercito, hizo crear al general Mola la denominada Sección de Gimnasia, integrada orgánicamente dentro del Cuerpo de Seguridad, que fue el antecedente próximo de las futuras Compañías de Vanguardia y de la Sección de Asalto.

Esta Sección de Gimnasia estaba formada por 25 individuos escogidos por su buena forma física, armados únicamente con su pistola reglamentaria y "una fusta de goma revestida de cuero" que se la denomino "defensa" y coloquialmente conocida como "porra", así como unas granadas lacrimógenas de "cloroacetofenona" producto irritante y al parecer inofensivo, aunque al parecer al ser utilizadas por primera vez, la noche del 24 de Marzo de 1931, las primeras victimas de esos gases inofensivos fueron los propios policías, ya que no se habían colocado correctamente las mascaras de protección. 

Guardias de Seguridad pertenecientes a la sección de Gimnasia momentos antes de disolver a unos manifestantes en la calle Atocha. Véase la diferencia entre los guardias, que cubren sus cabezas con casco tipo "salacof" y van provistos de "defensas" (porras), mientras que su Jefe, al ser un Oficial del Ejercito cubre su cabeza con gorra de plato y porta sable.

También ese mismo día, en la calle Atocha de Madrid, se estrenaron las "defensas" sobre unos estudiantes revoltosos de la facultad de medicina de San Carlos.

Por su parte, esta Sección, junto al resto del Cuerpo de Seguridad, no descuidaba la instrucción bélica, militar y policial con vistas a prestar sus efectivos como fuerza de choque auxiliando al Ejército o formando grupos de detención en apoyo al Cuerpo de Vigilancia.

El punto común con esta corporación era el Jefe Superior de Policía. En las relaciones normales y cotidianas entre unos y otros, uniformados y de paisano, los mandos de Vigilancia se dirigían a sus homólogos de Seguridad, solicitando razonadamente la adscripción temporal de personal de este último para el auxilio en los trabajos de investigación o detención. Era obligatoria la ayuda mutua y recíproca. Para los casos de urgencia todos debían colaborar, y las órdenes emanadas de los funcionarios de Vigilancia habían de ser cumplidas por los suboficiales y sargentos de Seguridad aunque no estuvieran presentes los mandos superiores de este Cuerpo. Por supuesto, se produjeron momentos de roce y conflictos.

El uniforme de estos policías de Seguridad era de color gris o azul suave. Los sueldos de los sargentos estaban a la par que los de un agente de 3ª clase del Cuerpo de Vigilancia y los de un teniente se acercaban a los del Inspector de 2ª. Por supuesto, las remuneraciones de guardias y cabos alcanzaban una ínfima cuantía.

LA POLICÍA ESPAÑOLA DURANTE LA IIª REPUBLICA



Con la llegada de la Republica, aumenta de la inestabilidad social, además de no gozar la Policía Gubernativa ni del apoyo ni de la confianza de los nuevos gobernantes. No en vano, el gobierno provisional recién nombrado había sido perseguido por la Dirección General de Seguridad de la Monarquía, y encarcelado posteriormente, tras el fracaso de la sublevación republicana de Jaca y el Pacto de San Sebastián, ambos promovidos por un grupo de políticos tradicionalmente antimonárquicos al que se habían incorporado otros procedentes de los partidos turnantes.

La Guardia Civil no disponía de los medios ni la destreza adecuada para aplicar estas leyes excepcionales con las que la República pretendía pervivir y asegurar la calma y la paz. Aún utilizaba el máuser para disolver manifestaciones o huelgas o cualquier tipo de manifestación pública ilícita. 

 

a Miguel Maura Gamazo (político conservador, ex-ministro de la dictadura borbónica y primer Ministro de la Gobernación (actualmente Interior) del Gobierno provisional de la IIª República española) y Ángel Galarza Gago (su lugarteniente al mando de la Dirección General de Seguridad y por tanto, sucesor del General Mola) pensaron en la conveniencia de adaptar el antiguo Cuerpo de Seguridad a los nuevos tiempos: "crear rápidamente otra fuerza, para hacer frente a las alteraciones del orden en las ciudades, más ágil y con más moderno armamento, dejando a la Guardia Civil la custodia del campo, su autentica misión (Miguel Maura Gamazo, "Así cayó Alfonso XIII").

Animado este nuevo grupo gobernante por un programa de profundos cambios, transformaciones y reformas políticas se propusieron levantar el edificio de una nueva Policía más moderna, afecta y eficaz que el aparato heredado de la Monarquía.

En el año 1931 se reorganizó el Cuerpo de Seguridad y se le adscribió la Sección de Guardias de Asalto y Vigilantes de Caminos. Fueron operativos durante la República, continuando con su carácter, naturaleza y organización militar, procediendo sus mandos del Ejercito, menos una pequeña parte reservada a la promoción interna. 

 

Por ello organizaron las llamadas Compañías de Vanguardia (posteriormente Sección de Asalto), sirviendo de base la ya creada Sección de Gimnasia de la Monarquía,  y que integradas en el Cuerpo de Seguridad, constituirían una fuerza de choque contra las alteraciones del orden público. Debiendo quedar por tanto claro que NO SE CREÓ UN NUEVO CUERPO, sino una Sección dentro del ya creado Cuerpo de Seguridad (un error muy extendido es pensar que esta Sección de Asalto era un nuevo cuerpo).  Sus miembros fueron mejor dotados y equipados para la conservación del orden público que la guardia civil: utilizaban unas fuertes pero no letales porras (defensas) de goma revestidas de cuerpo para reprimir de forma incruenta las algaradas callejeras, en lugar de los mortíferos sables, los disparos y las bayonetas. En casos de urgencia también estaban provistos de de armas de guerra individuales y colectivas (pistolas, subfusiles, fusiles ametralladores, ametralladoras e incluso morteros). Además eran una fuerza de choque motorizada, lo que permitía su rápido desplazamiento y concentración en los sitios clave. a

Arriba, la cápsula de seguridad (dispositivo policial de protección), formada por agentes del Cuerpo de Seguridad y Asalto, al paso del Presidente de la II República Don Manuel Azaña Díaz, en 1932.

Se puso gran interés en que tuvieran sus miembros una instrucción especial y buena preparación física, para lo cual contaban con buenos gimnasios, expertos profesores, excelentes monitores en deportes y atletismo, y ejercicios de instrucción en estas disciplinas (para un guardia de Asalto fueron la gimnasia, la preparación física y el atletismo la base de su preparación y por lo que eran considerados la elite que les distinguía de los demás componentes del Cuerpo). Además, los primeros requisitos que se tenían en cuenta a la hora de ser seleccionados eran cumplir con ciertas normas antropométricas (estatura mínima 1´70 metros) y una edad joven, entre 22 y 33 años como máximo. Sus hombres podían ser utilizados en el campo de batalla. De los personajes militares que mandaron sus filas, cabe destacar la figura de General Agustín Muñoz Grandes, que fue su segundo jefe durante unos años. 

La Sección de Asalto, dentro del Cuerpo de Seguridad, constituía una especie de "fuerza de choque", llamada a actuar en las aglomeraciones con motivo de festejos, desfiles, manifestaciones, etc., y en los intentos de alteración del orden público. 

A finales de 1930 se creó las Sección de "Gimnasia", predecesora de la posterior "Compañía de Vanguardia" constituida el 17 de Mayo de 1931,  renombrada y ampliada posteriormente como "Sección de Asalto", el 5 de febrero de 1932

De alguna manera, tanto la Sección de Gimnasia, en la Monarquía pre-republicana como las posteriores Compañía de Vanguardia  y la Sección de Asalto, en la República, fueron las Unidades antidisturbios predecesoras de las Banderas Móviles del franquismo, de las Unidades de Reserva General de la transición y de las actuales Unidades de Intervención Policial (U.I.P.s) de la vigente democracia.

En la foto en blanco y negro se observa una camioneta de la Sección de Asalto en la puerta principal de la sevillana estación de ferrocarriles "Plaza de Armas" (edificio que alberga hoy un moderno centro comercial de estilo neomudejar.)

30 de Mayo de 1931: Primera presentación en público y Revista de la Compañía de Vanguardia (posteriormente Sección de Asalto) del Cuerpo de Seguridad, presidida por Ángel Galarza Gago, recién estrenado Director General de Seguridad, al Coronel Bermúdez de Castro, Jefe del Cuerpo de Seguridad en ese momento, y al Teniente Coronel Escolástico Pangua. El camión, único que se disponía en ese momento, fue comprado en 1922 para uso del Cuerpo de Seguridad. En el momento de la revista, todavía Agustín Muñoz Grandes no había empezado a actuar segundo jefe.

Para reformar la estructura, organización y material de esta Compañía de Vanguardia (posteriormente Sección de Asalto), el Ministro de Gobernación (actualmente Interior) se valió,  de dos personas: Ángel Galarza Gago, Director General de Seguridad, como ya se ha reseñado más arriba, y de Agustín Muñoz Grandes (1), Teniente Coronel de Infantería en esos momentos, que ejerció segundo jefe dicha Sección, hasta ser destituido al triunfar el Frente Popular, e iniciar su política depuradora. 

El Teniente Coronel Agustín Muñoz Grandes, 

con uniforme del 

Cuerpo de Seguridad, en 1.931

a (1) Nacido en el popular barrio madrileño de Carabanchel Bajo, donde también se crió con su familia, de origen humilde. Siendo todavía un adolescente, ingresó en la Academia de Infantería de Toledo. A los dos años de su graduación, en 1915, se trasladó al frente marroquí. Una década después es gravemente herido al recibir un impacto en el pecho en la batalla de Alhucemas. Ya con el gobierno republicano asciende en la escala militar a Teniente Coronel y es nombrado segundo jefe de la Guardia de Asalto. En esta época fue uno de los dirigentes que se encargaron de sofocar la huelga minera que tuvo lugar en Asturias. Aunque trató de huir al comienzo de la Guerra Civil fue rápidamente localizado y obligado a luchar en el frente franquista, dirigiendo la IV Brigada Navarra. Más tarde fue nombrado General. Desde este cargo dirigió el Cuerpo del Ejército marroquí. Cuando concluyó la guerra fue miembro del Gabinete de la posguerra y más tarde encabezó el Gobierno Militar del Campo de Gibraltar. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y coincidiendo de la ocupación alemana de Rusia, Franco se situó al frente de la unidad de voluntarios españoles, la División Azul. En esta misión Muñoz Grandes contaba con una ventaja, ya que conocía a los alemanes. De hecho en una ocasión fue asesor táctico de Canaris. En el mes de septiembre de 1941 mantuvo una entrevista con Hitler en el cuartel general de Rastenburg, también conocido como "guarida del lobo". El primer dirigente nazi, después del desinterés mostrado por Franco y por Serrano Suñer pensaba que Muñoz Grandes se sumaría a su causa. De hecho fue condecorado por el Führer con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. A partir de este momento su carrera sigue en ascenso y cuando regresa a España en 1943 le nombran jefe de la Casa Militar del Caudillo. En 1945 fue nombrado Capitán General de la I Región Militar. Al comienzo de la década de los cincuenta fue nombrado Ministro de Defensa y luego Capitán General. En 1962 llegó ala vicepresidencia del gobierno, cargo que luego ocuparía en su lugar Carrero Blanco. La muerte le llegó un 11 de julio de 1970 a causa de una infección gastrointestinal.

 

Miguel Maura Gamazo, en la obra ya citada "Así cayó Alfonso XIII", nos explica como se produjo la organización de esta Sección del Cuerpo de Seguridad:

"Galarza se puso en contacto con el Teniente Coronel del Ejercito Muñoz Grandes, hombre capaz y organizador excepcional, y éste aceptó la misión de ser el creador del cuerpo que proyectábamos. En aquella misión dio pruebas de su gran capacidad de organización, porque en menos de tres meses creó de la nada un cuerpo perfecto de tropa entrenada, uniformada, seleccionada y disciplinada en forma impecable. Fue un verdadero milagro la rapidez y la perfección con que fue creada la Guardia de Asalto. El reglamento del cuerpo era extraordinariamente rígido, no sólo en cuanto a disciplina, sino también en cuanto a las condiciones requeridas para el ingreso en él. Se exigía la estatura de un metro ochenta centímetros, una constitución física verdaderamente excepcional. Quien al presentarse como candidato mostraba la más leve tara física era rechazado sin piedad. Su entrenamiento era intenso, y pasaban los hombres horas y horas en el gimnasio del cuerpo. Toda la organización de cuarteles, uniformes, armamento, material rodado, etc, fue materialmente improvisado a la perfección. hay que reconocer que Muñoz Grandes mostró unas aptitudes de organizador fuera de lo común y que Galarza le secundó con la máxima eficacia. Yo me limité a facilitarles los medios que me pedían y necesitaban sin regateos y sin tasa, y alentarles en su labor, porque cada día era más urgente la presencia en las calles de una fuerza ágil, entrenada, movible y bien armada con armas que no fueran por necesidad mortales.

Ello dio por resultado que, habiendo sido iniciada la labor de la creación del cuerpo a fines del mes de Mayo, pocos días antes de abandonar yo el Ministerio, es decir, el 14 de Octubre, el ministro contaba con un Cuerpo de Guardias de Asalto de 800 hombre formidablemente entrenados y preparados para la acción armados con porras y pistolas como armamento normal, y dotado de un material móvil que permitía a sus secciones estar presentes, a pocos momentos, en el lugar preciso".

El entonces Ministro de Gobernación (actualmente Interior), incurrió en el mismo error tan extendido entre los historiadores españoles y tal vez, contribuyó grandemente a extender el mismo, al escribir en su libro en 1968, confundiendo a la "Guardia de Asalto" con otro Cuerpo, cuando en realidad, sólo era como ya se ha explicado, una importante Sección dentro del Cuerpo de Seguridad. 

Su creador también llegó a afirmar que acabó siendo una guardia de chulos y terror de pacíficos y maridos.

 

Con la llegada de la Republica se hicieron varios cambios en el uniforme, el primero de ellos sustituir el casco tipo "salacof", por una gorra de plato, que "será de paño, con visera y barboquejo de color negro" (B.O. de la Dirección General de Seguridad núm 78, de 17/7/31).

a

Para demostrar aún más este extendido error hay que citar unas declaraciones de  Ángel Galarza al Diario "Ahora" el día 16 de Mayo de 1931, día en que tomo posesión del cargo de Director General de Seguridad:

"...crear una Sección de Asalto, compuesta por 80 individuos, cuya edad no será mayor de 30 años, y que pertenezcan al Cuerpo de Seguridad".

"...No dispondrán de sable, y en cambio usarán porras y revolver"

Otra declaración a la prensa, contestando a las preguntas de un redactor del "Heraldo de Madrid" el día 20 de Mayo de 1931, nos permite conocer un detalle importante, el día de la creación de la Compañía de Vanguardia o Asalto del Cuerpo de Seguridad, así como su número de componentes:

"Ochenta hombres aproximadamente. Les mandará un Capitán, dos Tenientes y cuatro brigadas. Para trasladarse al lugar donde se haga precisa su intervención emplearán un camión abierto con bancos centrales. De momento no tenemos más que un coche de esas características y será preciso adquirir algunos más".

"El grupo quedó formado el domingo. En esta misma semana comenzarán las clases de gimnasia".

Se puede por estas declaraciones de Ángel Galarza al "Heraldo de Madrid", tasar cronológicamente que el domingo al que se refiere fue el 17 de Mayo de 1931, fecha de la creación de la Compañía de Vanguardia (posteriormente Sección de de Asalto) del Cuerpo de Seguridad, siendo su primera presentación en público el día 30 de Mayo de 1931.

La primera actuación de la Compañía de Vanguardia se produjo en Julio de 1931, para intervenir en una huelga especialmente violenta en la Compañía Telefónica en Madrid. Concretamente el 6 de Julio procedieron a disolver a varios huelguistas en las calles Gran Vía, Hortaleza y Valverde. También adquirieron protagonismo con una de sus primeras intervenciones sonadas en un motín de verduleras en la plaza de la Cebada en Madrid.

Escuadra de gastadores con uniforme de gala del Cuerpo de Seguridad y Asalto.

a

Una vez tomado el mando de la Sección por el Teniente Coronel Agustín Muñoz Grandes (Madrid 1896 +1970), luchando con la escasez de medios, procedió al entrenamiento y ampliación de la fuerza en la Casa de Campo de Madrid, y finalmente en febrero se publicaron dos Decretos en la Gaceta de Madrid. 

 

 

El primero, con fecha 5 de febrero de 1932 , se crean 2500 plazas de Guardia de Seguridad para "la ampliación de las Compañía de Vanguardia (Asalto)...y en 100 el de vigilantes-conductores de vehículos de la Dirección General de Seguridad", también se aprueba, en su articulo 2º "la adquisición de 60 camiones automóviles, de 40 automóviles del tipo faetón para el trasporte de fuerzas, de tanques de agua a presión y los gastos necesarios para el arrendamiento de locales con destino a garajes e instalaciones de gimnasios, entretenimiento de vehículos, compra de armamento y vestuarios". También se establecía un crédito extraordinario de 4.636.573,50 pesetas (cantidad importante en aquella época) para atender los gastos de su ampliación.

 

El segundo Decreto, fue publicado el 9 de Febrero de 1932. En él, una parte del Cuerpo de Seguridad se transformó en Guardias de Asalto. El Cuerpo pasó a denominarse "Cuerpo de Seguridad y Asalto", organizando su estructura básica, así como la creación de las "Fuerzas Montadas", cuyo objetivo básico era "de la contención y de choque....y de persecución".

 

El 24 de abril de 1932, según Salas Larrazábal, se autorizaba el aumento de un coronel, dos tenientes coroneles, 12 comandantes, 57 capitanes, 177 tenientes, 302 suboficiales y sargentos, y 3.896 cabos y guardias. El 8 de septiembre del mismo año, se autorizaba un aumento de 2.500 guardias. Así, en 1936, según el citado autor, el número de integrantes del Cuerpo de Seguridad y Asalto era de 17.660: 450 jefes y oficiales, 543 suboficiales y 16.667 guardias, de los que unos 8.000 pertenecían a la sección de Seguridad y el resto a la de Asalto. 

En esta fotografía, tomada durante el arresto de militares que participaron el "la "Sanjurjada", en agosto de 1932, podemos ver la diferencia entre los uniformes de un miembro del Cuerpo de Seguridad y uno perteneciente a la sección de Asalto. El de la derecha, al ser verano lleva el uniforme gris, todavía reglamentario en ese momento.

a

En Abril los nuevos guardias fueron sometidos a instrucción y preparación, oscilando sus edades entre 22 y 28 años, debiendo tener una considerable altura, que quedo fijada en 1,75 metros como talla mínima.

El primer fallecido en acto de servicio, perteneciente a las secciones de asalto, fue el Guardia D. José Bonet San Martín, que resulto mortalmente herido tras un intercambio de disparos con grupos anarquistas (el autor material, un tal José Díaz, fue detenido en Barcelona el día 24 de Enero de 1932).

El Cuerpo de Seguridad y Asalto se configuró con una estructura militar, siendo sus mandos Oficiales procedentes de las diversas armas del Ejercito.

Su estructura estaba regulada por el referido anteriormente Decreto del 9 de Febrero de 1932. La unidad básica era la Escuadra, formada por siete agentes y mandada por un cabo

A su vez, tres Escuadras forman un Pelotón, al mando de un suboficial. El Pelotón lo constituían 25 hombres y tenia como dotación una pistola ametralladora y gases lacrimógenos. El transporte de cada pelotón se hacia en un camión.

Mientras, el Cuerpo de Vigilancia pasó a denominarse de Investigación y Vigilancia, persistiendo con su carácter civil.

PINCHE EN LA FLECHA PARA SEGUIR EN ESTA SECCIÓN DE LA HISTORIA DE LA POLICÍA ESPAÑOLA

ANTERIOR
SI QUIERE VOLVER AL MENÚ PRINCIPAL, PINCHE AQUÍ

 

Bibliografía:

Como puede deducirse fácilmente, la información que contiene esta investigación no ha sido obtenida en un día, sino que es fruto de una intensa búsqueda. Desgraciadamente no todas las fuentes son originales, ya que la mayoría están fallecidas, sino a base de los pocos libros que hay publicados y al alcance de las nuevas generaciones de POLICÍAS de ESPAÑA.
La mayoría de las obras sobre la historia de la POLICÍA española, son obras generalistas más interesadas en el aspecto bélicopolítico que propiamente en el aspecto de antecedentes, de anecdotario y de organización policial. No obstante, algunas autores actuales, que ostentan además la condición de funconarios del Cuerpo Nacional de Policía y editoriales contemporáneas intentan recuperar el tiempo perdido y nos deleitan con textos trabajados, cuidados y repletos de datos. Todas las obras que indico a continuación, contienen información interesante para los amantes del detalle (mi caso); sólo hay que tenerlas a disposición y tener ganas y tiempo para encontrarlas.

 

- "El derrumbamiento de la monarquía. Memorias de mi paso por la Dirección General de Seguridad". Emilio Mola Vidal, General y ex-Director General de Seguridad en el último gobierno de Alfonso XIII, tras la caída de la Dictadura del General Miguel Primo de Rivera

- "Así cayó Alfonso XIII". Miguel Maura Gamazo, ex-Ministro de la Gobernación de la IIª República Española

- "Historia del Ejército Popular de la República", Ramón Salas Larrazábal.

- " Historia General de la Guerra de España", Ramón Salas Larrazabal.

- "Historia de la Policía española". Julio de Antón, Comisario Principal del C.N.P.

- "Transformaciones y cambio en la Policía española durante la IIª República", José María Miguélez Rueda, Historiador y funcionario del C.N.P.

- Separata central de la revista "Policía". Antonio Viqueira Hinojosa

- "Muñoz Grandes, el General de la División Azul". Fernando Vadillo

- "Proces a la Guardia Civil". Manel Risques y Carles Barrachina

PINCHE EN LA FLECHA PARA SEGUIR EN ESTA SECCIÓN DE LA HISTORIA DE LA POLICÍA ESPAÑOLA

ANTERIOR
SI QUIERE VOLVER AL MENÚ PRINCIPAL, PINCHE AQUÍ